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Sábado, 29 de julio de 2006

¿Qué son los celos? ¿Sentimientos de inseguridad? ¿Miedo a perder al otro? ¿Pueden llegar a ser buenos?
Tengo un amigo que dice que nunca nos gusta que nos toquen lo que es nuestro, llámese mámá, papá o estuche; pero no creo que eso sea aplicable al terreno amoroso. Christian Supiotuna vez me sorprendió con una frase rotunda:"celos... ese sentimiento que quema la esperanza cuando ves tus ilusiones caminando de la mano del destino de otro hombre". Pero los celos no se dan necesariamente cuando está todo perdido. No siempre tienen un motivo o en ocasiones buscan motivos que no hay.
Quizás sea ese el mayor problema. Ver lo que no es cuando no hay nada, atormentar a la pareja con situaciones que no están ocurriendo. Muchos dicen que los celos son sinónimo de amor, pero no comparto esta definición; eso no es amor, eso es posesión. Por eso me atormenta que dentro de mi mente nazcan esas ideas, exteriorizarlas y que el resto lo sepa. Porque no las entiendo, porque no las entiendo como amor, las entiendo como una atadura hacia el otro bastante diferente. ¿Será convertir al otro en objeto? ¿Convertirlo en nuestro objeto?
Siempre he intentado pensar que uno acude a nosotros siendo libre (llamémosle pareja, amigo o banquero, por decir algo) y que antes de estar nosotros había muchas otras personas. Personas con las que ha compartido vivencias, momentos; personas que no pasan a un universo diferente por haber aparecido nosotros. Son realidades que se dan con los amigos: tú conoces a alguien nuevo y por convertirse en tu amigo no deja de lado a las personas que conocía anteriormente - o no debería.
¿Por qué a veces caemos en una espiral en la que pedimos que nuestra pareja deje aquello que tuvo? En ocasiones solo (y ya me parece una tontería sin igual, pues cada uno puede mantener la amistad con quien quiera, que si ha habido más sentimiento que el puramente amistoso, será porque se veía algo en la otra persona que gustaba) les pedimos que se alejen de sus exparejas, pero otras veces ese sentimiento desproporcionado también pide ser la única razón de vivir del otro. A veces se sienten celos de los amigos, los padres o, de lo que es peor, los hijos.
Amar no es acabar con la libertad del otro y los celos no son otra cosa que miedo, miedo a uno mismo, miedo a no poder hacer feliz al otro. No digo ya miedo a que nuestra pareja nos engañe una única vez, sino que puedan llevárselo para siempre. Y al final, todo acaba en un combate en el que se pelea con la sospecha, una sospecha que la mayoría de las veces no tiene fundamento. Una sospecha que acaba con todo lo bueno que tenía el otro, convirtiéndolo en un desconocido del que no podemos fiarnos.
De ahí la necesidad de acabar con los celos, desde los niños que piensan que sus nuevos hermanitos van a acabar con el amor que sus padres sienten por ellos hasta los hombres que piensan que porque su mujer trabaje van a ascender y les van a abandonar. No es otra cosa que miedo a la propia inferioridad, miedo a no "dar la talla", miedo a que el otro sea mejor. Los miedos, los celos, no son sinónimo de amor, son una enfermedad; una enfermedad que no acaba con nuestros riñoñes, sino con lo que más queremos.
Es un tema complicado pero, ¿cómo podemos hacerles frente? Como celosa reconocida propongo la palabra. Hablar con nuestra pareja de nuestros miedos y decir qué personas y en qué situaciones sentimos esos miedos. No para que las eviten o nos las oculten, al contrario, para que nosotros sepamos normalizarlas, para que no veamos un peligro inminente en ellas. Hablar es lo único que puede ayudar, el silencio crea más películas. Sólo hablando descubriremos que muchas veces nuestra mente es la que nos juega malas pasadas y que nuestra pareja está con nosotros porque nos ha elegido por encima de otros; porque, lo creamos o no, le damos aquello que buscan y que no tienen necesidad de buscar en terceros. Si alguna vez algo tiene que acabar, que sea porque no pudo ser, no porque los celos rompieron lo que pudo haber sido.
... y para quitarle hierro al asunto...
Por: Sonia Sanz Illana | General | Comentarios (7) | Referencias (0)
dos cosas....
primera: me merezco un premio por haber leido esta parrafada sin dormirme :P
segunda: espero que una vez que lo has escrito, te quedes más tranquila, y se te pasen un poco los "celillos" esos que tienes de vez en cuando. Y ahí es cuando hay dos opciones... si se te pasan, pues mejor, y si no se te pasan pues.... pues te seguire queriendo como hasta ahora, porque por muchos celos que tengas sé que no vas a decirme, imponerme, o hacer algo que pueda estropear lo nuestro. Y yo también espero no hacer nada, decir nada, o imponer nada,o mandara nada que pueda estropear nada...
Así que mi vida, no te preocupes, que yo estoy aqui contigo: con o sin tus celos, te quiero.
oscar | 30-07-2006 13:28:05
¡Ah! Que te has dado por aludido en mi reflexión filosófica sin más... Pobrecito mi ombliguin del mundo :P
Y sí, felicidades, ya veo que con todo lo que has leido dentro de nada podemos dejar de leer a "Teo" y pasar a libros de mayores, como los de la colección del "barco de vapor", por ejemplo. XD
Y tú estáte orgulloso de mí, que hoy por fin he tocado los apuntes.
Sonia | 30-07-2006 17:31:22
oscar | 30-07-2006 17:36:58
Sonia | 30-07-2006 17:40:11
oscar | 30-07-2006 18:25:42
Los celos de vez en cuando son buenos, pero solo de vez en cuando..........XD
Sonia pequeña, te has rayado mazo, y me has rayado a mi leyendo esto....te lo has currado XD
Saludos a Oscar, mi compañero de comentar en el blog de esta mugrosa
Vir | 31-07-2006 12:40:54
Sonia | 31-07-2006 19:23:31